Aún celebrando la 1ª derrota de la Ley Sinde, creo que es conveniente analizar un poco lo ocurrido en los últimos días y el punto donde nos encontramos en toda esta historia. La semana pasada fuimos testigos de una poderosa manifestación en Internet en contra de esta ley que creo que ha pesado en el ánimo de los grupos políticos que no la han apoyado. Nadie quiere perder votos, y la ley es tremendamente impopular. Parece que en este caso la movilización ciudadana ha servido de algo. De hecho, hay cronistas parlamentarios que opinan que por la forma torpe y chapucera en que se negociaron los apoyos, a la ley Sinde le falta apoyo dentro del propio PSOE. Por si todo esto fuera poco, el día de la votación aparece un cable de Wikileaks(aunque sea ateo, doy gracias a Dios que existan) en el que se destapan las maniobras de Sinde pidiendo a la embajada de EEUU que presione al resto de los grupos políticos, especialmente al PP para que apoyen su chapuza. Tenéis más información aquí. Encima la chica es hábil negociando, por los cojones…
Porque esto es una chapuza. Intentar colar de tapadillo esta norma dentro de una ley que no tiene nada que ver con Internet indica miedo, mucho miedo. Supongo que la embajada del Tío Sam en realidad presiona para cambiar la Ley de Propiedad Intelectual y que las descargas de música y películas sean ilegales en España. A ver quien es el guapo que asume el coste en votos que tendría eso. Por lo pronto, se trata de cerrar las webs de enlaces P2P señaladas a dedo por el Ministero de Cultura, consultando eso sí a un juez a ver que le parece. O sea, sin juicio. Eso no está muy lejos de lo que hacen en China.
Pero Sinde sirve a unos intereses económicos que están empeñados en perpetuar un modelo de negocio que está herido de muerte, y creo que eso es lo grave del asunto. Recuerdo cuando apareció Napster y la industria discográfica lo combatió como al mismísimo demonio. Todo con el objetivo de que “vender música” signifique ir a una tienda y pagar 18€ por un CD. Unos pocos años más tarde, cuando el ancho de banda de las conexiones caseras ya permitía bajarse películas con una calidad decente, la industria del cine se vió exáctamente en la misma tesitura y reaccionó de la misma manera: luchando contra las redes P2P como si fueran la encarnación del mal. Los avances tecnológicos han dejado obsoleto su modelo de negocio, pero ellos siguen empeñados en que vayas a la tienda a comprarte un DVD y te dejes 25€. Es normal que luchen con uñas y dientes, tienen un chollazo entre manos que tienen que proteger como sea. Y de hecho, la ley Sinde y cualquier otra iniciativa similar, lo que buscan en el fondo es volver 10 años atrás en el tiempo, como si Internet no hubiera llegado aún a gran escala a los hogares. Y eso ya es imposible. Recuerdo la primera vez que me puse a cotillear en una tienda de música en Internet y ví la canción a 1€. Pero vamos a ver, si un disco tiene 14 canciones, ¿como pretenden que pague 14€ por bajármelo? Esto es más chollo todavía, es que en este caso no tienen ni costes de fabricación del disco, es todo margen puro.
En el caso de la música, los principales perjudicados por el P2P no son los artistas sino las discográficas. Ellas trincan bastante más dinero que el músico por la venta de discos. Entiendo a los que afirman que las cosas en Internet no pueden ser todas gratis, pero la industria tiene que plantear su reconversión hacia la descarga de ficheros a precios asequibles. Si te puedes bajar un CD o una peli por 5€, alguno se lo pensaría y si supieras que ese dinero va realmente a los artistas, ya ni te digo…
En fín, acabemos esto con un poquito de humor (creo que es el doblaje nº 100 que he visto de “El Hundimiento” ) ![]()

[...] es la primera vez que en este blog reflexiono sobre la industria del entretenimiento y su necesaria reconversión a la era digital. Como continuación de aquella entrada, os propongo [...]