¡¡¡¡Tropeceeeeé 27 veces con la misma piedraaaaa!!!


Estimados todos, canten el título de esta entrada con la melodía del estribillo de la conocida canción de Julio Iglesias. Hace mucho tiempo se la cantábamos a un amigo que se tiró años persiguiendo a una tía que no le hacía ni caso. Este muchacho tropezó no 2, sino 27 veces con la misma piedra…

 

No sé si van 27, pero la industria lleva unos cuantos tropezones ya en la misma piedra. Volvamos a 1999, aquellos felices años en los que para conseguir música pagabas un CD de actualidad a 15€ (en pesetas, claro) y un para ver una peli en casa pagabas un DVD a 25€ con la opción de alquilarlo por unos 3€. Y entonces llegó Napster y revolucionó Internet. El primer P2P. Ellos no alojaban ningún fichero, simplemente almacenaban el listado de los MP3 que tenía cada usuario en su PC y funcionaban como motor de búsqueda. Luego, el tráfico de información ocurría directamente entre los ordenadores de los usuarios. Eran los tiempos en los que empezaban a morir las conexiones con modem 56k y empezaban a entrar en nuestras casas los ADSL a las “vertiginosas” velocidades de 256Kb y 512Kb. Mucha gente vio en un Napster más rápido un aliciente para contratar ADSL.

 

Mientras tanto la industria vio rápidamente al mismísimo demonio en Napster. Podían haberlo reconducido y haber creado iTunes Store 3 años antes que Apple, pero no, se dedicaron a combartirlo en cuerpo y alma. Aún recuerdo a Lars Ulrich de Metallica llamar ladrones a Napster y de paso a sus usuarios, sin darse cuenta de que eran sus clientes. De hecho siempre pensé que aquel episodio era parte de ese estado desquiciado de la banda que acabó culminando en “St. Anger”. Pero esa es otra película. Las discográficas ganaron su batalla y a finales de 2001, Napster había muerto.

 

¿Muerto el perro se acabó la rabia? Napster abrió el camino, pero en el momento de su muerte, otros ya habían no sólo recogido, sino mejorado sus ideas. Y en el momento en que nos quedamos sin Napster, teníamos a nuestra elección una amplia gama de aplicaciones P2P para compartir ficheros: Ares Galaxy, Audiogalaxy, Morpheus, Gnutella, Kazaa, LimeWire y eDonkey2000. La industria del entretenimiento ya no tenía enfrente un monstruo, sino una hidra de varias cabezas y se lanzó a cortarlas, cosa que consiguió en algunos casos. Pero todos sabemos que la evolución de la tecnología es imparable y la tecnología P2P se siguió refinando a través de Emule y sobre todo de BitTorrent. Numerosos jueces, especialmente en Europa dijeron que el P2P es básicamente una herramienta de la que los usuarios pueden hacer buen o mal uso y por tanto no se puede ilegalizar. Y de hecho, muchas legislaciones de propiedad intelectual en Europa no consideran delito la descarga de música y películas de la red para consumo propio.

 

Y hace 2-3 años, se empezó a observar un cambio de tendencia. La gente abandonó un poco el P2P para volver a los modelos centralizados. A los servidores de ficheros. Yo dejo un fichero en un servidor central y otros usuarios se lo bajan. Este modelo se hizo popular por obtener velocidades de descarga superiores al P2P (aunque el BT no anda lejos). Poco después, la gente empezó a encontrar muy cómodo el cine en “streaming”, esto es, ir viendo la película al mismo tiempo que se descarga, sin necesidad de almacenar ni gestionar ningún fichero en tu PC. Megaupload se convirtió en el servidor de ficheros por excelencia y Megavideo/Megaporn en el streaming de video por excelencia. Incluso los patrios SeriesYonkis y PeliculasYonkis enlazaban a los servidores anteriores. La idea del streaming empezó a tener tal aceptación que saltó al mundo de la música y la adoptaron last.fm y Spotify, que en este caso firmaron acuerdos con las discográficas, gracias a los cuales estoy seguro de que pierden pasta. Sinceramente, tengo mis dudas de que sobrevivan si la industria no se baja del burro.

 

Como todo el mundo sabe, ayer 19 de enero, agentes del FBI dieron la patada en la puerta de las oficinas de Megaupload en Virginia mientras que los trabajadores de la empresa fueron detenidos en Nueva Zelanda. Hay quien los considera unos mártires. Hombre, tampoco es eso, lo cierto es que son gente que ganó un buen dinero en un negocio arriesgado y algunos dicen que de moral dudosa. Con respecto al tema de la moral yo pregunto, ¿es peor la moral del dueño de Megaupload que la de un banquero? Esta es una analogía interesante. Si cierran Megaupload por alojar contenidos ilegales, ¿no deberían cerrar entonces los bancos por guardar dinero procedente de negocios sucios? (Cosa que hacen todos)

 

Y en el asunto Megaupload hay otro tema enormemente divertido: los contenidos “limpios”. Mucha gente hacía backup de sus ficheros en Megaupload. No parecía una mala idea: si tu PC sale ardiendo, siempre tienes tu información en la nube. Y ahora, tus ficheros están en manos del FBI sin que se te acuse de nada. En la legislación de cualquier país civilizado puede ser un robo de información en toda regla. De hecho, Carlos Sánchez Almeida y la Asociación de Internautas recomiendan presentar denuncia ante las divisiones de delitos informáticos de Policía o Guardia Civil. Siguiendo con la diversión, los mismos argumentos que se aplican para cerrar Megaupload podrían servir para cerrar Amazon Cloud Drive, DropBox o iCloud. Las empresas que venden almacenamiento en la nube deben estar encantadas con la inseguridad jurídica generada.

 

La torpeza de la industria del entretenimiento es infinita. En lugar de intentar reconducir Megavideo hacia un videoclub online “legalizado” tipo Netflix, prefieren cerrarlo en una nueva “Operación escarmiento” que todo el mundo sabe que es absolutamente inútil: hay muchas alternativas a Megaupload y lo normal sería que la gente volviera al P2P, que encima es un terreno donde las lumbreras de la industria no van a ver ni 1€. Curiosamente, mientras escribía este tocho, se ha hecho oficial que el impulsor de SOPA la ha retirado . Ahora cuadra todo, esta es una componenda entre políticos y el lobby del Copyright: “No os podemos aprobar SOPA porque la gente nos come vivos, pero os podemos dar a cambio la cabeza de Megaupload”.

 

Y mientras tanto, la industria sigue tropezando en la misma piedra. Ya está más que demostrado que si en lugar de insultar a tus clientes, les das una alternativa legal a buen precio, la gente las compra. Llegará un momento en que tropiecen, se caigan y no se puedan levantar porque el golpe que se han llevado sea definitivo. De hecho, estoy convencido de que saben que su modelo de negocio está herido de muerte, pero les da tantísima pasta que van a estirar la agonía todo lo que puedan.

 

Mención especial merece la respuesta de la red. Anonymous convocó la #OPMegaupload y se convirtió en el mayor ataque informático visto hasta la fecha. En algunos momentos llegaron a participar 10.000 usuarios y 27.000 ordenadores. Tumbaron webs del gobierno USA, SGAE, hadopi, discográficas… Es para destacar la web de Universal Music que fue borrada por la propia compañía ante la que le estaba cayendo. Bienvenidos a la era del pensamiento en red. Es el final del mundo tal y como lo hemos conocido, y además me siento bien Wink

 

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