Carta para Kurt Cobain

Hola Kurt, confieso que siempre te tuve cierta manía. Verás, es que yo empecé a escuchar rock en los 80, y en la época había grupos muy serios, como Metallica o Iron Maiden, pero también había no pocos grupos para los que el rock era una fiesta, con canciones que hablaban de chicas, juerga, y la alegría de vivir. Y además en algunos casos, estos tíos alegres eran músicos de gran talento. Y entonces llegaste tú y te los llevaste por delante como un tsunami. De pronto, donde había chicas y juerga, ahora había un tío con media melena rubia y camisa de leñador diciendo que la vida era una mierda y donde había músicos de talento, ahora estaba ese tío de la media melena y la camisa de leñador que era muy, muy limitadito como compositor y aún más como instrumentista. No contento con eso, pusiste de moda el “look” leñador desaliñado. Muchos de los pijos que unos poquitos años antes iban con los Levi’s pesqueros y gomina, ahora de pronto iban con camisa de leñador y greñas descuidadas. Ya lo he dicho más de una vez en este blog: A principios de los 90 acabé saturado de tanto rock alternativo por todas partes y me dejó de interesar la actualidad musical, al menos hasta que a mediados de la década apareció el Gothic Metal, estilo en las antípodas de lo que hacías, Kurt.

¿Sabes una cosa? Que ahora que tú y tus acólitos ya no estáis hasta en la sopa, el sonido del rock alternativo noventero ya no me cansa tanto. Además ya voy teniendo una edad e inevitablemente ese sonido me provoca nostalgia y evoca una época muy feliz y despreocupada de mi vida, la de estudiante universitario y mis primeros años de asalariado. Además, veo a no pocos grupos que empiezan que siguen intentando imitar vuestro sonido. En muchos aspectos, Nirvana sigue siendo un referente, y lo reconozco como uno de los sonidos por antonomasia de esa “Generación X” a la que se supone que pertenezco. Eso sí, Kurt, 20 años después yo aún no termino de ver que es eso del “grunge”, porque no entiendo que hacías tú en el mismo saco de Soundgarden y Pearl Jam, pues tenéis raíces musicales bien diferentes. Supongo que entrásteis todos al saco por ser de Seattle.

La gracia del rock es que el sentimiento cuenta tanto o más que la técnica musical, y eso permite a músicos tan limitados como tú convertirse en superestrellas. Y oye, a día de hoy me sigo escuchando “Nevermind” y es un auténtico discazo, sigue sonando de escándalo, aunque no te lo produjera tu adorado Steve Albini. Te quedó “bordao”. Luego ese “In Utero” que grabaste con Albini no te quedó tan bien. El mismo esquema machacón, pero por algún motivo, no tenía el mismo rollito. Cuestión de sentimiento, como ya dije antes. Y te voy a reconocer otra cosa: de los múltiples MTV Unplugged que se grabaron en los 90, el tuyo es de los mejores. Me sigue molando mucho escucharlo hoy día.

Te voy a ser aún más sincero: yo pensaba que a medida que transcurrieran los 90 acabarías cayendo el el olvido, pero para llevarme la contraria, te pegaste un tiro en la cabeza e inmediatamente te convertiste en un mito. Con lo mal que llevaste la fama, me gustaría saber que pensarías hoy al ver que eres el último gran icono del rock. Porque lo eres. Más allá de gustos personales, estás en el olimpo de los dioses junto a personajes como Jimi Hendrix o como Jim Morrison. Te codeas con Elvis y Michael Jackson en la clasificación de muerto más rentable de la industria musical. Adolescentes que nunca te vieron vivo, se ponen estas camisetas:

Adolescente con camiseta de Nirvana

Es decir, que dejaste una huella enorme, que para estos chavales sigues molando mucho. No todos pueden decir lo mismo. Tu banda representa como ninguna la transición del rock de los 80 a los 90. Supongo que habrías preferido ser un alma menos atormentada, tener menos problemas con la heroína y así quizá la gente habría simpatizado menos contigo, quien sabe. Oye tío, es muy difícil de explicar, y sonará extraño pero aún teniéndote cierta manía por destrozar el rock de los 80, a ratos te echo de menos. Aún recuerdo el buen rollo que me dió “Smells Like Teen Spirit” la primera vez que la escuché, aún sin ser (se suponía) una canción de mi rollo y antes, claro, de que me saturara. Espero por lo menos que 20 años después descanses en paz, ya que en vida no pudiste.

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Posted by: Rigodón on