Quién lo iba a decir. Viajando este verano pasado por Turquía, pasamos por un lugar llamado Marmaris, un lugar infecto, una especie de Benidorm en cutre lleno de guiris achicharrados por el sol. Además de un restaurante encantador donde se comía de escándalo, también descubrimos un bar de rock en medio de las discotecas de chunda-chunda, que además tenían los altavoces en la calle. El DJ de aquel bar de rock era un tío listo. Cuando tenía el bar lleno, recurría a música que conoce todo el mundo: Guns’n'Roses, Nirvana, Rage Against The Machine… pero cuando tenía el bar más vacío, tiraba de sabiduría musical y ponía una música guapísima y menos conocida. Como Apocalyptica, que pronto pasarán por este blog, y recuerdo especialmente este temazo del maestro Ozzy, que tiene un olfato inigualable para fichar a grandes guitarristas. Inmenso Zakk Wylde…